¿A quién pertenece el dinero de una persona fallecida mientras sus herederos todavía no han aceptado la herencia? El Tribunal Supremo ha respondido a esta pregunta al confirmar la condena de dos años de prisión y 1.440 euros de multa a una mujer que dispuso de los ahorros de su hermano nada más producirse su fallecimiento.
Los hechos
La condenada figuraba como cotitular de la cuenta bancaria en la que su hermano tenía sus ahorros. Tras la muerte de este, retiró el dinero con la intención de que el hijo del fallecido —su sobrino y heredero— no recibiera nada, pese a que el padre nunca había manifestado por escrito su voluntad de desheredarlo.
Su defensa se basó en que, como el sobrino aún no había aceptado la herencia, el dinero no le pertenecía todavía y, por tanto, no había perjudicado a nadie.
La respuesta del Supremo
El Alto Tribunal rechazó ese argumento. Aunque el heredero no hubiera aceptado formalmente la herencia, tampoco la había repudiado. Desde el fallecimiento, el dinero ya no era del causante y el perjuicio causado recaía directamente sobre el heredero llamado a recibirlo.
Ser cotitular no es ser propietario
Este caso recuerda una idea que conviene tener muy presente: figurar como titular indistinto en una cuenta bancaria permite disponer de los fondos frente al banco, pero no convierte a esa persona en dueña del dinero. La propiedad depende de quién aportó los fondos, y al fallecer el titular real esos fondos pasan a formar parte de su herencia.
- Retirar el saldo de la cuenta de un familiar fallecido puede tener consecuencias civiles y también penales.
- Los herederos que detecten movimientos tras el fallecimiento pueden reclamar la devolución e, incluso, denunciar los hechos.
- Lo prudente es comunicar el fallecimiento a la entidad y esperar a que se tramite la herencia.
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